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Carros y Más Media

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Yanny Guerrero

Las baterías de los vehículos eléctricos modernos podrían durar más que el propio automóvil, según estudio
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CARROS Y MÁS MEDIA. Uno de los mayores temores entre quienes consideran comprar un vehículo eléctrico ha sido el elevado costo que representa reemplazar la batería. Sin embargo, un nuevo estudio de la firma especializada Recurrent revela que ese escenario es cada vez menos probable, gracias a los avances en la tecnología de almacenamiento de energía.

La investigación, basada en el análisis de más de 30,000 vehículos eléctricos, concluye que las baterías de los modelos más recientes presentan una vida útil significativamente mayor que la prevista hace algunos años e, incluso, podrían durar más que el resto del vehículo.

Los datos muestran que menos del 4 % de todos los vehículos eléctricos analizados han requerido un reemplazo de batería, excluyendo aquellos casos relacionados con campañas de retiro por defectos de fabricación.

El estudio evidencia una mejora constante en la confiabilidad de las baterías según el año de fabricación:

  • Los vehículos eléctricos fabricados hasta 2016 registran una tasa de reemplazo cercana al 8.5 %.
  • Los modelos producidos entre 2017 y 2021 reducen esa cifra a aproximadamente 2 %.
  • En los vehículos fabricados desde 2022, apenas el 0.3 % ha necesitado sustituir la batería, convirtiendo este tipo de fallas en casos excepcionales.

Según Recurrent, muchos de los reemplazos registrados en los últimos años no estuvieron relacionados con el desgaste natural de la batería, sino con campañas preventivas de fabricantes como Chevrolet y Hyundai, que reemplazaron baterías en modelos como el Bolt EV y el Kona Electric debido a defectos de fabricación cubiertos por garantía.

Tecnología más avanzada

El estudio atribuye esta evolución a mejoras en la química de las baterías, sistemas de gestión electrónica más sofisticados y nuevos métodos de refrigeración que mantienen las celdas trabajando dentro de temperaturas óptimas.

Además, la capacidad promedio de las baterías ha aumentado alrededor de 167 % entre 2015 y 2024, permitiendo ofrecer mayor autonomía y una degradación mucho más lenta con el paso del tiempo.

Los investigadores explican que las baterías de ion-litio suelen experimentar una ligera pérdida de capacidad durante los primeros años de uso, para luego entrar en una etapa de degradación mucho más lenta y estable, lo que prolonga considerablemente su vida útil.

Estos resultados refuerzan la confianza en la movilidad eléctrica y ayudan a desmontar uno de los principales mitos sobre los vehículos eléctricos: que el reemplazo de la batería será un gasto inevitable a corto plazo. Todo apunta a que, con la tecnología actual, la batería podría seguir funcionando incluso después de que el resto del vehículo haya agotado su vida útil.

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