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Carros y Más Media

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Yanny Guerrero

La emoción al conducir no depende solo de la velocidad, revela estudio de Castrol y Brainbox

CARROS Y MÁS MEDIA.— La emoción al volante no está determinada únicamente por la velocidad. Así lo plantea un estudio realizado por Castrol EDGE en colaboración con Brainbox, que analizó qué factores influyen realmente en la experiencia emocional de manejar.

La investigación, titulada “La emoción de conducir”, sugiere que la adrenalina que siente un conductor no aparece solo cuando el vehículo va rápido, sino cuando se combinan varios estímulos físicos, mentales y emocionales.

Para llegar a esa conclusión, los participantes realizaron cinco pruebas de conducción en distintos escenarios. Entre ellas se incluyeron una experiencia todoterreno a baja velocidad en una Land Rover Defender, una prueba en kart monoplaza, un auto de carreras McLaren Artura GT4 y un Palmer JP-LM, tanto con un piloto profesional como de manera individual.

Durante las pruebas, los conductores utilizaron equipos capaces de medir la actividad cerebral, el movimiento ocular, la frecuencia cardíaca y la respuesta de la piel.

Según los expertos, la emoción al conducir surge de la combinación de tres factores: una estimulación mental y física intensa, un estado mental exigente y un equilibrio entre la emoción y el miedo.

El estudio también advierte que, cuando esos estímulos superan la capacidad de control del conductor, la emoción puede transformarse en miedo. Esto se refleja en cambios en el ritmo cardíaco y en el movimiento de los ojos.

Dan Phillips, cofundador y director de Brainbox, explicó que no existe una sola medida que defina la emoción. Según dijo, esta aparece cuando el conductor experimenta una alta activación neurofisiológica, siente que tiene control del vehículo y se encuentra completamente inmerso en la experiencia.

Por eso, aunque la velocidad puede aumentar la emoción, no es el único ni el principal factor. Para Phillips, la verdadera emoción está más relacionada con la concentración que con ir rápido.

“La emoción no se trata de velocidad, se trata de concentración”, señaló el especialista, al destacar que los datos muestran mayor emoción cuando el conductor está totalmente enfocado en la conducción.

El estudio también refuerza la importancia de manejar con responsabilidad. Un buen conductor no se define por llegar más rápido, sino por mantener hábitos seguros al volante.

Entre las recomendaciones básicas para una conducción segura están respetar los límites de velocidad, conocer las normas de tránsito, mantener una postura correcta, usar las direccionales, ceder el paso y dar mantenimiento adecuado al vehículo.

En resumen, la velocidad puede ser parte de la experiencia, pero la emoción real al conducir nace del control, la concentración y la conexión entre el conductor, el vehículo y el entorno.

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