CARROS Y MÁS MEDIA. — Se ha vuelto de moda los carros chinos pero cuando vas a invertir es bueno conocer sobre las marcas y lo que ofrece el carro a elegir, las marcas como BYD, MG, Chery, Changan, Geely, Jetour, GWM y JAC han ganado espacio con una fórmula difícil de ignorar: más equipamiento, diseño moderno y precios competitivos frente a marcas japonesas, coreanas, europeas y estadounidenses.
La gran pregunta no es si los carros chinos han mejorado. La respuesta es sí. El verdadero punto es si conviene comprar uno según el país, la marca, el respaldo del importador y el tiempo que el dueño piensa conservarlo.
El precio sigue siendo su principal ventaja. En mercados como República Dominicana, Colombia, Panamá, Perú, Chile y Argentina, esa relación precio-producto es una de las razones que explica su crecimiento. La garantía también juega a favor. Algunas marcas ofrecen coberturas largas para generar confianza.
Pero la garantía no lo resuelve todo. Para que realmente sirva, el comprador debe cumplir los mantenimientos en talleres autorizados, usar piezas originales y revisar bien qué cubre y qué no cubre el contrato. En autos eléctricos, además, hay que preguntar por separado la cobertura de la batería, el motor eléctrico y los módulos electrónicos.

El punto más delicado sigue siendo la posventa. En ciudades grandes, las marcas con representación oficial suelen responder mejor. El problema aparece cuando el comprador vive lejos de los principales centros de servicio o cuando la marca todavía tiene una red pequeña. La disponibilidad de repuestos puede variar mucho: una pieza de mantenimiento común puede aparecer rápido, pero un sensor, módulo electrónico, pieza de carrocería o componente específico puede tardar más si debe pedirse a fábrica.
Por eso, antes de comprar no basta con mirar el precio del vehículo. Hay que preguntar si la marca tiene taller autorizado en la ciudad, depósito de repuestos, técnicos capacitados y tiempos reales de entrega. En varios mercados de la región, especialistas recomiendan evitar compras por importación paralela cuando no existe respaldo oficial, porque la garantía puede no aplicar y los repuestos pueden convertirse en un dolor de cabeza.

La reventa es el otro gran tema. Aunque la percepción ha mejorado, muchas marcas chinas todavía no tienen el mismo valor residual que Toyota, Honda, Hyundai, Kia o Nissan. Eso significa que el comprador puede ahorrar al inicio, pero perder más dinero al venderlo si el modelo no logra buena aceptación en el mercado usado.
Entonces, ¿vale la pena comprar un carro chino en 2026? Sí, puede valer la pena si el precio es competitivo, la garantía es clara, hay taller oficial cerca, existen repuestos disponibles y el comprador piensa conservarlo varios años. En ese caso, la relación entre equipamiento y costo puede ser muy atractiva.

Pero si la prioridad es venderlo rápido, mantener alto valor de reventa o tener repuestos disponibles en cualquier ciudad, una marca tradicional todavía puede ser una compra más segura.
La mejor decisión está en hacer cinco preguntas antes de firmar: quién representa la marca, cuánto dura realmente la garantía, dónde se hacen los mantenimientos, cuánto tardan los repuestos y cuánto se está vendiendo ese modelo usado. Si esas respuestas son sólidas, un carro chino puede ser una buena compra. Si no lo son, el precio bajo puede terminar saliendo caro.




