Carros y Más Media. — La industria automotriz avanza hacia una transformación profunda impulsada por la inteligencia artificial y la robótica, tecnologías que podrían cambiar de manera significativa tanto el diseño de vehículos como el trabajo dentro de las plantas de producción.
Durante el Congreso de Automotive News Europe, celebrado en Bruselas, ejecutivos del sector manufacturero advirtieron que, para 2030, los robots humanoides podrían realizar gran parte de las tareas que hoy requieren presencia física de trabajadores en las fábricas de automóviles.
La proyección apunta a un escenario donde las líneas de ensamblaje estarán cada vez más automatizadas, no solo con robots industriales tradicionales, sino también con nuevas generaciones de máquinas capaces de adaptarse mejor a distintas tareas gracias a la programación basada en inteligencia artificial.
Peter Stechel, director de producción y cadena de suministro basada en datos de Audi, explicó que la IA no solo tendrá impacto en las fábricas, sino también en el proceso de diseño de los vehículos. Según el ejecutivo, esta tecnología podría asumir una parte cada vez mayor del desarrollo de nuevos modelos, optimizando procesos, reduciendo tiempos y permitiendo soluciones más eficientes.
La inteligencia artificial también se integrará a equipos ya existentes dentro de las plantas, con el objetivo de mejorar su funcionamiento y enseñar a robots antiguos a desempeñar tareas con mayor precisión y flexibilidad. Esto permitiría que fábricas tradicionales evolucionen sin necesidad de reemplazar completamente toda su infraestructura.
En el mismo encuentro, Pierre Baque, CEO de Neural Concept, participó en el debate sobre el papel de la IA en el futuro del diseño y la manufactura automotriz, en un momento en que los fabricantes buscan acelerar la innovación para competir en un mercado cada vez más exigente.
El avance tecnológico, sin embargo, también plantea interrogantes sobre el futuro del empleo en la industria. La posible sustitución de tareas humanas por robots y sistemas inteligentes obligará a las empresas y trabajadores a adaptarse a nuevas funciones, especialmente en áreas relacionadas con programación, análisis de datos, supervisión tecnológica y mantenimiento especializado.
Durante el congreso también se abordó el crecimiento de los fabricantes chinos y su presión sobre las marcas tradicionales. Erik Severinson, director comercial de Volvo Cars, afirmó que la fuerte competencia de China debe ser vista como una oportunidad para aprender y mejorar.
“Hay que amar la competencia; te hace mejorar”, señaló Severinson, al referirse al impacto que las automotrices chinas están teniendo en el mercado global.
Volvo mantiene una posición particular frente a ese escenario, debido a que pertenece al grupo chino Geely Holding, lo que le permite acceder con mayor facilidad a tecnología, procesos e innovaciones desarrolladas en China.
Con estos avances, la industria automotriz entra en una nueva etapa donde la inteligencia artificial, los robots humanoides y la competencia global redefinirán no solo cómo se fabrican los vehículos, sino también cómo se diseñan, se producen y se concibe el trabajo dentro de las fábricas del futuro.





