CARROS Y MAS MEDIA, ESTADOS UNIDOS. — Grupos clave de la industria automotriz de Estados Unidos solicitaron al expresidente Donald Trump bloquear el ingreso de fabricantes chinos al mercado estadounidense, ante el temor de que afecten la competitividad, la seguridad nacional y la estructura industrial del sector.
La petición fue realizada mediante una carta obtenida por Reuters firmada por cinco organizaciones que representan a fabricantes, concesionarios y proveedores de autopartes, entre ellas la Alliance for Automotive Innovation y la National Automobile Dealers Association.
En ese mismo sentido los documento, los grupos advierten que la expansión global de las automotrices chinas representa una amenaza directa para la industria estadounidense, no solo por sus precios competitivos, sino por el impacto estructural que podrían generar en el mercado.
Asimismo, solicitaron mantener vigente la normativa de ciberseguridad implementada en 2025 por el Departamento de Comercio, la cual limita la entrada de vehículos chinos al país.
La industria también pidió que se rechacen posibles estrategias de los fabricantes chinos para ingresar al mercado mediante la instalación de plantas de producción en territorio estadounidense. “Los riesgos para la industria automotriz son los mismos, independientemente de si los vehículos son importados o producidos localmente”, señala la carta.
El planteamiento refleja la creciente preocupación del sector ante la posibilidad de que marcas chinas —con costos más bajos y tecnología avanzada— ganen terreno en Estados Unidos, presionando los precios, la cuota de mercado y el modelo tradicional de distribución.
Este escenario también introduce un componente político, ya que la solicitud podría influir en las relaciones entre Estados Unidos y China, especialmente de cara a una reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping a finales de marzo.
Desde la embajada china en Washington rechazaron los señalamientos, asegurando que el crecimiento de sus fabricantes responde a la innovación tecnológica y la calidad de sus vehículos.
El debate se produce en un momento clave para la industria global, donde la entrada de nuevos actores podría redefinir la competencia, los precios y el futuro del mercado automotriz en Estados Unidos.





