CARROS Y MAS MEDIA, SANTO DOMINGO. — Estados Unidos y México iniciaron este jueves una nueva ronda de conversaciones formales para revisar el acuerdo comercial de Norteamérica, conocido como T-MEC, con especial atención en las reglas de contenido regional para autos y camiones fabricados en México.
De acuerdo con reportes internacionales, Washington busca endurecer los requisitos de origen para la industria automotriz, incluyendo una posible cuota mínima específica de contenido estadounidense en los vehículos producidos en territorio mexicano.
Aunque todavía no se ha revelado el porcentaje exacto que Estados Unidos pretende exigir, la propuesta representa un cambio importante frente a las reglas actuales del acuerdo.
La industria automotriz, en el centro de la negociación
El T-MEC, vigente desde hace seis años, ha sido clave para sostener una economía regional altamente integrada entre Estados Unidos, México y Canadá. El comercio trilateral anual ronda los 1.6 billones de dólares, con la industria automotriz como uno de sus principales pilares.
Actualmente, el acuerdo exige que entre el 40% y el 45% del valor de los vehículos fabricados en Norteamérica provenga de plantas con salarios más altos, ubicadas principalmente en Estados Unidos o Canadá. Esta regla se aplica sobre componentes esenciales como motores, transmisiones, paneles de carrocería y partes del chasis.
Sin embargo, la nueva posición estadounidense busca aumentar la presencia de contenido fabricado en Estados Unidos dentro de los vehículos ensamblados en la región.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que durante las negociaciones se discutirán las reglas de origen con el objetivo de impulsar la manufactura dentro de Estados Unidos.
Canadá queda fuera de esta primera etapa
Aunque el T-MEC involucra a tres países, esta ronda se desarrolla únicamente entre Estados Unidos y México. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, están previstas tres rondas bilaterales hasta finales de julio, incluyendo la reunión actual en Ciudad de México.
Canadá no participa en esta fase inicial, aunque se espera que más adelante se integre al proceso de revisión conjunta del acuerdo.
Aranceles complican el panorama comercial
Las conversaciones llegan en un momento delicado para el comercio regional. La administración estadounidense mantiene aranceles globales de 25% sobre autos y autopartes, además de gravámenes de 50% sobre acero, aluminio y cobre.
Estas medidas han modificado el escenario de libre comercio que durante tres décadas caracterizó a Norteamérica, generando preocupación entre fabricantes, proveedores y exportadores.
Greer adelantó que Washington mantendría al menos algunos aranceles sobre productos industriales procedentes de México y Canadá, aunque podrían aplicarse tarifas preferenciales dentro de un nuevo esquema negociado.
China también influye en la revisión del acuerdo
Además del contenido regional, otro punto de fondo en las negociaciones es la protección de la cadena productiva norteamericana frente a economías consideradas no de mercado, especialmente China.
Expertos en comercio internacional consideran que Estados Unidos, México y eventualmente Canadá podrían llegar a un acuerdo para modificar y extender el pacto, incorporando reglas más fuertes de contenido regional y mayores barreras frente a productos o inversiones vinculadas a terceros países.
La revisión del T-MEC será decisiva para el futuro de la industria automotriz en Norteamérica, especialmente para México, que se ha consolidado como uno de los principales centros de producción y exportación de vehículos hacia Estados Unidos.





