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Yanny Guerrero

Modificar un vehículo 4×4 sin planificación puede salir caro y no siempre da resultado
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CARRO Y MÁS MEDIA, SANTO DOMINGO. — En el mundo de las modificaciones todoterreno, no todo vehículo está hecho para convertirse en un verdadero 4×4. Así lo advirtieron Marian Pimentel y Pablo Azzalin, de 4×4 Dominicano, durante una conversación en Carros y Más Media, donde explicaron que muchos propietarios cometen el error de modificar sus vehículos guiados más por la emoción o la estética que por la funcionalidad real.

Según señalaron, una de las situaciones más frecuentes es la de personas que desean transformar vehículos que originalmente no fueron diseñados para uso off-road. En muchos casos, el motivo responde a un valor sentimental o al deseo de proyectar una imagen más agresiva, pero el resultado puede ser una inversión elevada con un desempeño limitado.

“Hay vehículos que no están diseñados para 4×4 y la gente quiere forzar ese proyecto. Al final invierten mucho dinero y se quedan solo con el look, no con la funcionalidad”, explicaron.

Los especialistas indicaron que componentes como aros, neumáticos, suspensiones, luces y accesorios suelen tener costos similares sin importar el tipo de vehículo donde se instalen. El problema aparece cuando, tras una fuerte inversión, el vehículo modificado no responde de manera eficiente en terrenos exigentes.

Durante la conversación, pusieron como ejemplo casos en los que clientes han querido convertir modelos urbanos o de tracción delantera en proyectos todoterreno extremos. A juicio de los expertos, este tipo de decisiones puede afectar seriamente la relación entre peso, potencia y desempeño.

También abordaron el tema de las suspensiones neumáticas, especialmente en vehículos de lujo o unidades blindadas. Pablo Salín fue enfático al considerar que este sistema se convierte en una carga costosa a largo plazo, sobre todo cuando el vehículo envejece y sale del período de garantía.

Explicó que reemplazar una sola bolsa de aire de la suspensión puede rondar los 1,200 dólares, sin incluir instalación ni importación, lo que encarece considerablemente la reparación. Frente a eso, aseguró que una alternativa frecuente es sustituir el sistema neumático por una suspensión convencional reforzada, una solución que, además de resultar más económica, ofrece mayor resistencia para trabajos pesados y uso off-road.

Otro de los puntos que destacaron fue la importancia de modificar el vehículo en función del uso real que se le dará. En ese sentido, recomendaron preparar el vehículo para el 90 % de las actividades que realizará y no para ese 10 % que responde a un viaje soñado o a una aventura ocasional.

“Muchos quieren un vehículo alto, con gomas agresivas y apariencia robusta, pero después descubren que pierde estabilidad, hace más ruido, gasta más y se vuelve incómodo para el día a día”, señalaron.

A su juicio, una modificación mal pensada puede terminar condicionando la vida del conductor, desde la dificultad para entrar a parqueos subterráneos hasta una conducción menos eficiente y confortable en ciudad.

Ambos coincidieron en que el auge del 4×4 y el overlanding en República Dominicana ha despertado mucho interés, pero también ha generado una ola de decisiones impulsivas. Por eso insisten en que antes de iniciar cualquier proyecto, el propietario debe tener claro qué busca, qué necesita y hasta dónde quiere llegar.

La conclusión fue clara: en el universo del 4×4, modificar por moda puede salir caro; modificar con criterio, en cambio, puede marcar la diferencia entre un vehículo vistoso y uno realmente capaz.

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