CARROS Y MÁS MEDIA, SANTO DOMINGO. — Los mercados internacionales reaccionaron con alivio este lunes luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que aplazó por cinco días cualquier ataque contra plantas eléctricas o infraestructuras energéticas en Irán, en medio de señales de una posible vía de negociación para reducir las hostilidades.
La decisión tuvo un efecto inmediato en los mercados. El precio del petróleo, que venía presionado al alza desde el inicio del conflicto, cayó con fuerza tras las declaraciones de Trump, mientras las principales bolsas de valores repuntaron tanto en Europa como en Estados Unidos.
Según reportes de AP, el barril de Brent llegó a caer cerca de un 10% y se ubicó en torno a los 101.26 dólares, mientras los futuros de Wall Street avanzaban con fuerza y el Dow Jones llegó a subir más de 900 puntos. El S&P 500 ganó 1.8% y el Nasdaq 2.1%, impulsados por la expectativa de una posible desescalada.
El conflicto había disparado previamente los precios del crudo por el impacto sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético mundial. La guerra, que ya entra en su cuarta semana, ha provocado interrupciones en el tránsito por esa vía estratégica y elevó el temor a un golpe mayor sobre la oferta global de petróleo y gas.
Trump aseguró que Estados Unidos ha mantenido conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán sobre una posible solución total al conflicto, aunque desde Teherán medios oficiales negaron que existan negociaciones con Washington. Esa contradicción mantiene la incertidumbre sobre la verdadera dimensión del alivio en los mercados.
Durante el fin de semana, Trump había advertido que si Irán no reabría el estrecho de Ormuz, Estados Unidos atacaría centrales eléctricas iraníes. Sin embargo, este lunes decidió extender el plazo por cinco días, lo que fue interpretado por los inversionistas como una señal de pausa, aunque no necesariamente de solución definitiva.
En Europa, las bolsas también reaccionaron en terreno positivo ante la posibilidad de una descompresión del conflicto, mientras analistas siguen atentos a cualquier cambio en el suministro energético y a la respuesta de Teherán.
Pese al rebote bursátil y al descenso del petróleo, el panorama sigue siendo frágil. La Agencia Internacional de Energía advirtió este lunes que la guerra con Irán representa una amenaza “mayor, mayor” para la economía global, por el impacto que podría tener sobre los mercados energéticos, la inflación y el crecimiento mundial si la crisis vuelve a escalar.
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