El simbolismo no es casual. La Neue Klasse original de los años 60 marcó el renacimiento de BMW como fabricante premium y deportivo. Recuperar ese nombre hoy es toda una declaración de intenciones: empezar de nuevo, redefinir su identidad… y hacerlo, inevitablemente, desde la electrificación. Que el primer paso sea un SUV tampoco sorprende: es el formato que hoy manda en el mercado y el que tiene que sostener el cambio.
La pregunta es si BMW ha sabido aprovechar esa hoja en blanco para ir más allá de lo conocido. Porque el iX3 no viene a evolucionar lo que había, sino a marcar un antes y un después en diseño, tecnología y en la manera de entender un BMW eléctrico. Para conocer la respuesta, nosotros ya hemos podido conducirlo por primera vez en las carreteras de Mijas (Málaga), y estas son nuestras impresiones.





