CARROS Y MAS MEDIA, Buenos Aires. — El mercado automotor argentino atraviesa un momento de incertidumbre durante el primer cuatrimestre de 2026, luego de que las ventas de vehículos 0 km registraran una caída del 14% en abril, según un informe interno de concesionarias elaborado con datos del sistema estadístico SIOMAA.
Aunque en el acumulado del año la baja se ubica en torno al 6%, el sector observa con preocupación la falta de firmeza en la demanda, lo que dificulta proyectar una recuperación sólida para los próximos meses.
Entre los factores que explican este escenario se encuentran la pérdida del poder adquisitivo, las tasas de interés poco atractivas para financiar la compra de vehículos y un elemento que sorprendió al mercado: la estabilidad cambiaria. Con un dólar en baja y un peso fortalecido, muchos ahorristas prefieren conservar sus divisas antes que destinarlas a la compra de un automóvil, lo que terminó encareciendo los precios medidos en dólares y frenando operaciones que antes podían verse como oportunidades.
Tres meses de stock en depósitos
La desaceleración en las ventas provocó una acumulación de unidades en fábricas, importadores y concesionarias. Actualmente, el stock alcanza los 137.378 vehículos, una cifra inferior al récord registrado en marzo, cuando se contabilizaron 142.702 unidades, pero todavía elevada para el ritmo actual del mercado.
En promedio, el sector cuenta con alrededor de tres meses de ventas en stock, cuando el nivel considerado saludable suele ubicarse apenas por encima de los dos meses. Esta diferencia refleja el desbalance entre la oferta disponible y la demanda real de los consumidores.
Marcas chinas, las más afectadas por el sobrestock
El comportamiento del inventario no es uniforme entre las marcas. Las automotrices de origen chino son las que presentan los niveles más altos de permanencia en depósitos, con casos que llegan a superar los 10 meses de stock.
Este fenómeno responde, en parte, al aprovechamiento del régimen de importación sin arancel para vehículos híbridos y eléctricos, que vencía en enero. Varias compañías decidieron ingresar grandes volúmenes de unidades antes del cierre de ese beneficio, lo que hoy presiona sus inventarios.
Entre los casos más destacados figuran DFSK, con 10,2 meses de ventas en stock; Chery, con 8,4 meses y unas 3.968 unidades retenidas; y BYD, con 4,7 meses, equivalente a 6.040 vehículos en depósitos.
Tensión entre fábricas y concesionarios
El aumento del stock también generó tensiones entre las terminales automotrices y la red de concesionarias. Las fábricas buscan que los dealers continúen incorporando unidades para cumplir con los objetivos comerciales del año, mientras que las agencias sostienen que el mercado no está en condiciones de absorber más vehículos.
Desde el sector concesionario advierten que, para concretar ventas, muchas operaciones se están cerrando con márgenes mínimos e incluso con rentabilidad negativa, debido a los fuertes descuentos aplicados para atraer compradores.
El impulso de la llamada “demanda retenida”, que durante 2025 dinamizó el mercado tras el fin de las restricciones importadoras de años anteriores, parece haberse agotado. Ante ese nuevo escenario, varias automotrices comenzaron a reducir directamente sus precios de lista en dólares, dejando atrás el esquema de bonificaciones temporales.
Con esta estrategia, las marcas buscan sincerar los valores y medir hasta qué punto el consumidor argentino está dispuesto a convalidar los precios actuales en un mercado cada vez más sensible al bolsillo.





