CARROS Y MÁS MEDIA, INTERNACIONAL. – Las ventas de vehículos eléctricos (VE) en Estados Unidos muestran un repunte temporal durante 2025, impulsado por los cambios en la política federal de incentivos, pero analistas del sector advierten que esta tendencia podría revertirse a partir de 2026, una vez que desaparezcan los estímulos actuales.
De acuerdo con proyecciones de JD Power, los vehículos eléctricos representarán el 12,8 % de las ventas totales de autos nuevos en agosto, lo que marcaría un récord para el mercado estadounidense y un incremento de 3,2 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, este crecimiento estaría directamente vinculado a la próxima eliminación del crédito fiscal federal de 7.500 dólares.
El incentivo, cuya eliminación fue confirmada tras la promulgación de la ley conocida como One Big Beautiful Bill (BBB), expirará a finales de septiembre. Esta situación ha generado una aceleración de compras, ya que los consumidores buscan cerrar operaciones antes de que finalice el beneficio.
El Servicio de Impuestos Internos (IRS) aclaró recientemente que los compradores deben firmar el contrato y realizar un pago inicial antes de octubre para acceder al crédito, aunque la entrega del vehículo puede realizarse posteriormente. Esta precisión amplió ligeramente la ventana para quienes buscan beneficiarse del incentivo.
Un crecimiento con fecha de vencimiento
Especialistas del sector coinciden en que el actual aumento de las ventas no es sostenible. Según Tyson Jominy, vicepresidente senior de Datos y Análisis de JD Power, es probable que se observe un “efecto rebote” hacia finales de este año y durante 2026, lo que implicaría una desaceleración significativa en la demanda de vehículos eléctricos.
El impacto final dependerá, en parte, de la estrategia que adopten fabricantes y concesionarios. Algunas marcas podrían optar por mantener precios contenidos o incentivos comerciales, mientras que los concesionarios buscarán reducir inventarios acumulados mediante ofertas agresivas.
A este escenario se suman los aranceles del 25 % a vehículos importados, que afectan incluso a fabricantes estadounidenses con producción en México y Canadá, elevando los costos y reduciendo los márgenes en modelos de entrada.
Perspectiva a largo plazo
Pese a la incertidumbre en el corto plazo, analistas del sector mantienen una visión positiva sobre el futuro de la electrificación en Estados Unidos. Cox Automotive señala que la evolución tecnológica, con mayor autonomía, tiempos de carga más cortos y precios progresivamente más bajos, continuará impulsando la adopción a largo plazo, junto con la expansión de la infraestructura de carga.
No obstante, Estados Unidos sigue rezagado frente a otros mercados. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que los vehículos eléctricos representarán más del 25 % de las ventas globales de autos nuevos este año, mientras que en EE. UU. la adopción ronda apenas el 8 %.
Expertos advierten que este desfase podría afectar la competitividad internacional de los fabricantes estadounidenses, que deben desarrollar y comercializar vehículos de nueva energía capaces de competir con marcas europeas y, especialmente, con los fabricantes chinos, líderes en costos y volumen.
“Los fabricantes estadounidenses necesitan acelerar su adaptación a los vehículos eléctricos o corren el riesgo de quedarse aislados frente al avance global”, señaló Sean Tucker, editor de Kelley Blue Book.





