CARROS Y MÁS MEDIA. —El mantenimiento incorrecto de un vehículo puede convertirse en una de las principales causas de averías costosas, especialmente cuando se descuidan componentes que intervienen directamente en el funcionamiento y la protección del motor.
Durante una reciente entrega del programa Carros y Más, especialistas abordaron cinco prácticas frecuentes que pueden disminuir la vida útil del motor y provocar reparaciones que podrían evitarse con un mantenimiento preventivo adecuado.
Uno de los principales errores señalados está relacionado con el aceite y el filtro. Utilizar un lubricante con una viscosidad diferente a la recomendada por el fabricante, extender excesivamente los intervalos de cambio o instalar filtros de baja calidad puede comprometer la correcta lubricación del motor.

Los expertos también llamaron la atención sobre una práctica frecuente: utilizar aceites que prometen intervalos prolongados sin verificar si el filtro instalado está preparado para trabajar durante la misma cantidad de kilómetros. De poco sirve que el lubricante pueda mantenerse durante miles de kilómetros adicionales si el filtro pierde capacidad antes de completar ese período.
Otro aspecto importante es la calidad de los repuestos. Buscar únicamente la pieza más económica o comprar componentes que son presentados como originales sin conocer su procedencia puede terminar provocando nuevas averías. En ese sentido, recomendaron adquirir piezas en establecimientos que puedan ofrecer respaldo y garantía sobre los productos comercializados.
El sistema de escape también requiere atención. Un catalizador obstruido, un escape deteriorado o fallas en determinados sensores pueden alterar el funcionamiento del vehículo, generar pérdida de potencia, aumentar el consumo de combustible e incluso activar la luz de “Check Engine”.
Ante la aparición de esta advertencia en el tablero, los especialistas recomendaron realizar un diagnóstico con las herramientas correspondientes antes de sustituir componentes, debido a que la luz puede encenderse por diferentes causas y no necesariamente significa que una pieza específica deba ser reemplazada.
El sistema eléctrico también necesita mantenimiento
La batería, el alternador y el motor de arranque forman parte de otro grupo de componentes que suele recibir atención únicamente cuando aparece una avería.
Cambiar una batería sin comprobar previamente el estado del alternador o del motor de arranque puede representar un gasto innecesario. También se advirtió sobre la práctica de comprar baterías únicamente porque sus dimensiones permiten instalarlas en el vehículo, sin comprobar características como la capacidad y las especificaciones requeridas.
A esto se suma la instalación de luces adicionales, sistemas de sonido y otros accesorios eléctricos sin determinar previamente si el alternador puede cubrir la nueva demanda de energía.
Cuando un vehículo recibe modificaciones importantes de este tipo, el sistema eléctrico puede necesitar adaptaciones para soportar correctamente el consumo adicional.

Agua no sustituye al refrigerante
Otro de los errores analizados fue completar constantemente el sistema de enfriamiento con agua en lugar de utilizar el refrigerante adecuado.
Los especialistas explicaron que el líquido refrigerante cumple una función fundamental en el control de la temperatura del motor y no debe considerarse un producto permanente. Su condición debe ser revisada como parte del mantenimiento periódico del vehículo.
También cuestionaron la creencia de que utilizar agua embotellada representa una alternativa equivalente al refrigerante. Aunque pueda contener menos minerales que otras fuentes de agua, continúa sin ofrecer las mismas propiedades de un producto diseñado específicamente para trabajar dentro del sistema de enfriamiento.

El líquido de frenos fue mencionado como otro de los fluidos frecuentemente olvidados por los propietarios, pese a la importancia que tiene para el funcionamiento adecuado del sistema de frenado.
La recomendación general es no esperar a que el vehículo presente una avería para acudir al taller. Llevar un registro de los mantenimientos, seguir las especificaciones del fabricante y revisar periódicamente los principales sistemas puede evitar que una falla sencilla termine convirtiéndose en una reparación mayor.
El mantenimiento preventivo, concluyeron los participantes del programa, continúa siendo una de las herramientas más efectivas para proteger el motor y evitar gastos que pueden representar una parte importante del valor del vehículo.




