CARROS Y MÁS MEDIA. Los vehículos eléctricos usados están ganando cada vez más espacio en el mercado, impulsados por una mayor familiaridad de los consumidores con esta tecnología y por precios más atractivos frente a los modelos nuevos.
Aunque muchos compradores todavía tienen dudas sobre la degradación de las baterías, expertos del sector aseguran que esta preocupación no debería ser un obstáculo tan grande como algunos imaginan.
En Australia, los datos recientes muestran un fuerte crecimiento en la demanda de eléctricos de segunda mano. Según la Asociación Australiana de Concesionarios de Automóviles, las ventas de vehículos eléctricos usados aumentaron 54.6 % interanual durante el primer semestre de 2026.
Además, estos modelos se están vendiendo más rápido. El tiempo promedio para concretar una venta bajó de 60 días en enero a menos de 40 días en junio de 2026, una señal clara del creciente interés de los consumidores.
La casa de subastas Pickles también reportó un aumento significativo. De acuerdo con datos citados por la firma, las ventas de vehículos eléctricos usados crecieron 152 % interanual. Entre enero y marzo de 2026, Pickles vendió 401 unidades eléctricas usadas, y sumó otras 384 ventas entre abril y mayo.
Para especialistas del sector, este comportamiento refleja una mayor confianza del público. Después de años de presencia en el mercado, muchos consumidores ya conocen mejor cómo funcionan los eléctricos y han visto que pueden ofrecer buen rendimiento, confiabilidad y menores costos operativos.
Uno de los temores más comunes al comprar un eléctrico usado es la pérdida de autonomía por el desgaste natural de la batería. Sin embargo, los expertos señalan que la degradación no suele avanzar tan rápido como muchos creen.
Según datos de Pickles, el kilometraje promedio de los eléctricos usados vendidos aumentó de 29,000 kilómetros en enero de 2026 a alrededor de 51,000 kilómetros en mayo y junio, lo que sugiere que los compradores están aceptando unidades con mayor uso.
Chris Jones, coordinador de políticas y promoción de la Asociación Australiana de Vehículos Eléctricos, explicó que los consumidores se benefician de una década de familiarización con este tipo de vehículos.
Jones indicó que, salvo algunos modelos de principios de la década de 2010 que sí presentaron deterioros importantes, la mayoría de las baterías modernas de vehículos eléctricos están diseñadas para durar más que el propio automóvil en el que están instaladas.
Aun así, el estado de una batería puede variar según el modelo, el uso, la edad, el kilometraje y los hábitos de carga. Por eso, los especialistas recomiendan verificar el estado de salud de la batería antes de comprar.
De acuerdo con Nathan Gore-Brown, director de Test EV, empresa australiana especializada en certificación de baterías, es común encontrar diferencias de más del 10 % en el estado de salud de la batería entre vehículos del mismo modelo, edad y kilometraje similar.
Según registros de la compañía, los vehículos eléctricos con alrededor de 80,000 kilómetros pueden conservar en promedio un 93.8 % de salud de batería. A los 100,000 kilómetros, el promedio baja a 90.5 %, mientras que a los 150,000 kilómetros se ubica cerca de 87.6 %.
La empresa también ha realizado pruebas en vehículos con más de 400,000 kilómetros, encontrando resultados cercanos al 80 %, lo que demuestra la durabilidad de muchas baterías modernas.
No obstante, la batería de un vehículo eléctrico sí se degrada con el uso. En Australia, la mayoría de los modelos eléctricos ofrecen garantía de reemplazo cuando la batería cae por debajo del 70 % de estado de salud.
Los especialistas advierten que cuando una batería llega a ese nivel debe recibir atención. Si baja a 60 % o menos, puede representar un riesgo mayor y requerir una revisión más profunda.
Algunas señales de alerta pueden incluir pérdida rápida de autonomía, aumento inusual del consumo de energía o comportamientos anormales durante la carga. Sin embargo, no todos los problemas aparecen en el tablero del vehículo, por lo que una inspección especializada puede ser clave.
Para quienes están considerando comprar un vehículo eléctrico usado, la recomendación es revisar el historial del auto, confirmar la garantía de la batería, solicitar una prueba del estado de salud y analizar si la autonomía restante se ajusta a sus necesidades diarias.
El crecimiento del mercado demuestra que cada vez más compradores están dejando atrás el miedo inicial. Los eléctricos usados pueden ser una alternativa atractiva para quienes buscan reducir gastos de combustible, acceder a tecnología moderna y entrar al mundo de la movilidad eléctrica sin pagar el precio de un vehículo nuevo.





