Ir al contenido principal

Carros y Más Media

Picture of Yanny Guerrero

Yanny Guerrero

Escasez de combustible golpea a Rusia: conductores esperan hasta 36 horas para llenar el tanque
a64e146e-0e3f-4ba3-9588-0e0439cf201f

CARROS Y MÁS MEDIA. —La escasez de combustible se agrava en varias regiones de Rusia, donde conductores reportan largas filas en estaciones de servicio y esperas que, en algunos casos, pueden extenderse hasta 36 horas para poder llenar el tanque.

La situación ha obligado a muchos ciudadanos a recorrer ciudades enteras en busca de gasolineras abiertas o con disponibilidad de combustible. En algunas zonas, los conductores pasan la noche dentro de sus vehículos mientras esperan su turno para repostar.

La crisis se produce en momentos en que Ucrania ha intensificado los ataques con drones contra refinerías rusas. El pasado 6 de julio, las fuerzas ucranianas atacaron la refinería de Omsk, ubicada a unos 2,500 kilómetros de la frontera. Según reportes, Ucrania ya ha golpeado algunas de las principales instalaciones petroleras de Rusia, desde la región de Leningrado hasta Omsk.

Aunque el Gobierno ruso niega que exista una escasez sistémica, los reportes desde distintas regiones apuntan a un problema cada vez más visible. En varias localidades, estaciones de servicio han cerrado temporalmente, mientras que las que aún operan concentran filas de varios kilómetros.

Uno de los casos más críticos se registra en Chita, ciudad ubicada en la región rusa de Transbaikal, donde algunos conductores afirman haber esperado hasta día y medio para poder comprar combustible. En videos difundidos en redes sociales se observa a personas empujando sus vehículos después de quedarse sin gasolina mientras hacían fila.

La falta de combustible también está alterando la vida cotidiana de los ciudadanos. Algunas familias han comenzado a compartir vehículos para hacer compras o llevar a los niños a la escuela, mientras que otros han optado por el transporte público ante la imposibilidad de llenar sus tanques.

El impacto también se siente en los servicios de transporte. De acuerdo con reportes de medios rusos, algunos taxistas están reduciendo la frecuencia de sus viajes, cancelando trayectos largos y limitando sus operaciones en las principales ciudades. Como consecuencia, las tarifas han comenzado a subir.

En zonas rurales, algunos residentes han recurrido incluso a alternativas más tradicionales. Medios locales señalan un aumento en la demanda de caballos para labores agrícolas, forestales y de transporte en comunidades donde la movilidad depende en gran medida del combustible.

También ha crecido el interés por las bicicletas. Según datos citados por medios europeos, las ventas de bicicletas en plataformas de comercio electrónico aumentaron de forma considerable durante junio, reflejando cómo algunos ciudadanos buscan alternativas ante la crisis.

Pese a los reportes, el Kremlin insiste en que no existe una escasez generalizada. Las autoridades atribuyen los problemas a compras motivadas por el pánico, especulación y dificultades puntuales en determinadas estaciones de servicio.

El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, aseguró que hay suficiente combustible disponible y sostuvo que las interrupciones en el suministro se limitan a casos aislados. También indicó que el problema podría resolverse mediante ajustes en la distribución.

Gobernadores de distintas regiones han ofrecido argumentos similares y han señalado que algunos minoristas y consumidores han contribuido a aumentar la preocupación pública. Las autoridades afirman que agricultores, pequeños negocios y transportistas están acumulando combustible por temor a quedarse sin suministro.

Sin embargo, la situación genera inquietud en sectores clave, especialmente ante el inicio de la temporada agrícola. Algunos legisladores rusos han cuestionado el silencio de las autoridades responsables del sector y advirtieron sobre posibles impactos en la producción de granos si persisten las dificultades de abastecimiento.

La crisis ocurre además en un contexto económico complejo para Rusia, marcado por sanciones internacionales, aumento del costo de vida y preocupación ciudadana por los precios.

De acuerdo con una encuesta de la Fundación Rusa de Opinión Pública, la aprobación del presidente Vladimir Putin habría caído del 74 % al 69 % en una semana, su nivel más bajo desde el inicio de la guerra a gran escala contra Ucrania.

Aunque el Gobierno intenta presentar la situación como un problema localizado, las largas filas, el cierre de estaciones y la búsqueda de alternativas de transporte muestran que la escasez de combustible ya tiene efectos concretos en la vida diaria de muchos rusos.

Comparte este contenido vía:

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
Telegram
Email
X
Facebook

Más
contenido