CARRO Y MÁS MEDIA. —Un neumático pinchado puede ocurrir en el momento menos esperado y convertirse en un verdadero problema para cualquier conductor. Ante esta situación, muchos se preguntan si es necesario cambiar la goma de inmediato o si existe una solución rápida para continuar el trayecto.
La respuesta depende del tipo de daño. Si se trata de un pinchazo pequeño en la banda de rodadura y no hay daños visibles en los laterales del neumático, una de las formas más rápidas de resolver la emergencia es utilizar un sellador líquido en aerosol, como los productos diseñados para reparar pinchazos de forma temporal.
Este tipo de solución permite sellar pequeñas perforaciones y proporcionar suficiente presión para que el conductor pueda avanzar hasta una estación de servicio o un taller especializado. Sin embargo, no debe considerarse una reparación definitiva.
Para aplicar un sellador líquido, lo primero es detener el vehículo en un lugar seguro, lejos del flujo de tránsito. Luego, se conecta la manguera del envase a la válvula del neumático y se aplica el producto siguiendo las instrucciones del fabricante.
Después de usarlo, se recomienda conducir algunos kilómetros para que el sellador se distribuya dentro del neumático. Posteriormente, es necesario revisar la presión de aire y ajustarla al nivel recomendado por el fabricante del vehículo.
Este método suele funcionar en perforaciones pequeñas, generalmente menores a unos seis milímetros, ubicadas en la banda de rodadura. No es recomendable utilizarlo si el daño está en el lateral del neumático, si existe una ruptura grande o si la goma se ha rodado completamente desinflada.
Otra opción es reparar el pinchazo con un tapón de goma, utilizando un kit especial. Este procedimiento consiste en limpiar la perforación, insertar un cordón de goma en el agujero y cortar el exceso para que quede al nivel del neumático.
Aunque puede realizarse en pocos minutos, este tipo de reparación también debe considerarse temporal. Los especialistas advierten que un tapón colocado desde el exterior no sustituye una reparación profesional, ya que no protege completamente la parte interna del neumático.
En algunos casos, la pérdida de aire no se debe a un clavo o perforación, sino a un problema en la válvula. Si el vástago está flojo o el núcleo de la válvula está dañado, puede ser necesario ajustarlo o reemplazarlo con las herramientas adecuadas.
Una forma sencilla de identificar este problema es aplicar agua jabonosa alrededor de la válvula. Si aparecen burbujas, significa que hay una fuga de aire en esa zona.
Pese a estas alternativas, la reparación más segura y duradera es la que se realiza en un taller. Allí el neumático puede desmontarse de la llanta para revisar su interior y determinar si realmente puede repararse.
En caso de que el daño sea reparable, lo más recomendable es aplicar una combinación de parche interno y tapón. El tapón rellena la perforación, mientras que el parche sella la parte interna del neumático, evitando filtraciones de aire y posibles daños en la estructura.
Cambiar el neumático por la goma de repuesto sigue siendo una opción válida cuando el daño es mayor o cuando no se cuenta con sellador, kit de reparación o compresor. Para una persona con experiencia, este proceso puede tomar entre 15 y 30 minutos, aunque puede tardar más si no se conoce bien la ubicación del gato, la llave y la rueda de repuesto.
En conclusión, el sellador líquido es la forma más rápida de salir de una emergencia por un pinchazo leve, pero no reemplaza una revisión profesional. Si el neumático fue reparado de forma temporal, lo más prudente es acudir cuanto antes a un taller para evitar riesgos en la carretera.





