CARROS Y MÁS MEDIA, CHINA. – El gobierno chino decidió intervenir de forma directa en la intensa guerra de precios que ha marcado su industria automotriz en los últimos años. La Administración Estatal para la Regulación del Mercado anunció nuevas directrices que prohíben la venta de vehículos por debajo del costo total de producción, en un intento por estabilizar el sector.
La medida busca frenar una competencia que llevó a varias marcas a comercializar vehículos a pérdida, presionando toda la cadena de valor y debilitando la rentabilidad del mercado.
Qué cambia con la nueva regulación
Las autoridades definieron de manera más estricta qué se entiende por “costo total de producción”. No solo se incluyen los gastos de manufactura, sino también los costos administrativos y financieros, cerrando así los vacíos legales que permitían justificar precios extremadamente bajos.
Además, el regulador pondrá bajo la lupa otras prácticas comerciales como:
- Acuerdos de fijación de precios entre fabricantes y proveedores.
- Programas de reembolso que trasladaban pérdidas a los concesionarios para cumplir metas de ventas.
- Presiones dentro de la cadena de distribución que distorsionaban el mercado.
Con esto, Pekín busca ordenar un sector que, pese a su fortaleza tecnológica y volumen de producción, comenzó a mostrar señales de desgaste.
Las señales de alerta ya estaban ahí
Desde 2024 analistas advertían que la guerra de precios podría tener consecuencias severas. En enero de 2026, las ventas de vehículos de pasajeros en China cayeron un 13,9% interanual, según la Asociación de Vehículos de Pasajeros de China.
Más preocupante aún fue la caída del 20% en las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, segmentos estratégicos para la política industrial del país.
En un entorno de descuentos agresivos, las grandes automotrices lograron sostenerse gracias a su respaldo financiero, mientras que fabricantes más pequeños quedaron en desventaja, alimentando el riesgo de cierres y consolidaciones.





