SANTO DOMINGO.– El encendido del testigo check engine en el tablero de un vehículo suele generar preocupación entre los conductores, aunque en muchos casos no se trata de una falla grave, sino de una advertencia preventiva del sistema.
Este indicador, generalmente de color anaranjado y con forma de motor, se activa cuando la computadora del vehículo detecta irregularidades en el funcionamiento del motor o en el sistema de emisiones.
Entre las causas más frecuentes está el sensor de oxígeno, encargado de medir la mezcla de aire y combustible. Cuando este sensor falla o envía datos incorrectos, el sistema ajusta la inyección y activa el testigo.
También puede encenderse por bujías defectuosas, fallos en la chispa, sensores dañados o problemas menores relacionados con el sistema eléctrico.
Los especialistas explican que, al encender el vehículo, todos los testigos deben iluminarse momentáneamente y luego apagarse. Si el check engine permanece encendido, indica que existe una condición que debe ser evaluada.
Cuando el testigo es anaranjado, se trata de una alerta que permite continuar la marcha, pero exige revisión lo antes posible.
Si el testigo parpadea o cambia a rojo, se recomienda detener el vehículo de inmediato, ya que podría haber riesgo de daño severo al motor.
Otro efecto común es el aumento en el consumo de combustible, ya que la computadora del vehículo enriquece la mezcla para proteger el motor mientras persiste la falla.
La única forma precisa de identificar el problema es mediante un escaneo electrónico, que arroja un código específico para determinar la avería real. Borrar el error sin corregir la causa solo provoca que el testigo vuelva a encender.
En conclusión, el check engine no debe ignorarse. Atenderlo a tiempo puede evitar reparaciones costosas y prolongar la vida útil del vehículo.





