La industria automotriz en Latinoamérica arrancó el 2025 con un panorama movido: crecimiento en ventas, una avalancha de marcas chinas entrando al mercado y tensiones en México que podrían impactar a toda la región.
Durante 2024, las ventas totales superaron los 5.6 millones de vehículos, marcando un crecimiento de 7.8 %. Brasil y México fueron los motores principales del alza, impulsados por recuperación económica, aumento del crédito y una mayor oferta de modelos.
Pero no todo es gasolina premium. México, uno de los gigantes del sector, reporta para 2025 una caída significativa en inversión extranjera, exportaciones más flojas y presión adicional por la revisión del tratado USMCA en 2026. Esto enciende alarmas sobre la estabilidad de su cadena de valor y su rol como hub de manufactura en América del Norte.

Mientras tanto, las marcas chinas siguen metiendo presión. BYD, Chery, Geely y compañía están expandiendo presencia en casi todos los países, desde Chile y Brasil hasta Centroamérica y el Caribe. Su estrategia es clara: precios agresivos, tecnología llamativa y disponibilidad inmediata. Un golpe directo a las marcas tradicionales, que ahora se ven obligadas a reinventarse.

En paralelo, la movilidad eléctrica vive su propio boom silencioso. Las ventas de vehículos electrificados en Sudamérica siguen creciendo incluso sin la presencia de Tesla, dejando claro que la transición energética en la región es un tren que no piensa frenar.
Y como dato final que pone a República Dominicana en el mapa: el AutoAméricas Show 2026 se celebrará en Santo Domingo, marcando la primera vez que el evento más importante del sector llega al Caribe. Un hito que podría atraer inversiones, alianzas y visibilidad internacional.
El 2025 pinta como un año de reajustes, competencia feroz y cambios rápidos en el mercado. La región está acelerando… y quien no se adapte, se queda mirando por el retrovisor.





