En este episodio de Carros y Mas se habla del por qué comprar un vehículo con poco kilometraje y años en desuso puede parecer una ganga, pero en realidad representa un alto riesgo mecánico y económico. Cuando un carro pasa mucho tiempo estacionado, los sellos y retenedores del motor y la transmisión se resecan, provocando fugas y fallas internas.
La falta de uso también afecta el tanque de combustible, generando óxido que daña la bomba y los inyectores. En el sistema eléctrico, la humedad sulfata conectores y puede averiar módulos y sensores. Además, los frenos se oxidan, las gomas se deforman y las mangueras pierden flexibilidad.
Aunque el vehículo luzca bien al momento de la compra, muchas fallas aparecen meses después. Por eso, si el carro tiene poco recorrido, lo ideal es que ese uso haya sido constante y no que haya pasado años detenido. Siempre se recomienda realizar una inspección técnica profesional antes de comprar.





